La siesta de los niños, ¿algo que deban saber los padres primerizos?



Uno de los momentos de los padres primerizos para recargar las pilas, es el momento siesta de los pequeños. Este corto espacio de tiempo (o largo según quien o como se mire) es un momento que a veces deseamos que llegue y que tanto a padres como a niños, nos va a hacer mucho bien, pero ¿cuánto bien es el que hace a los pequeños?, ¿qué beneficios les aporta?, ¿Ocurre algo cuándo dejan de dormirla?.

lo que deben saber los padres primerizos sobre la siesta de los niños 1

El momento siesta de los niños es un momento también esperado por los niños.

Fuente: Pixabay

Estas son algunas de las cuestiones que nos llegamos a hacer los padres, especialmente cuando somos padres primerizos. Creemos saber muchas cosas sobre la hora de la siesta, pero algunas de ellas las hemos aprendido de padres a hijos y pueden ser mitos o tal vez realidad. Así que hoy queremos hacer un repaso a esas cosas que hay de verdad detrás de la siesta de los niños:

  • Los expertos coinciden en apuntar, que el hecho de que los niños duerman y descansen, es casi igual de importante que su alimentación y que duerman una siesta es muy importante para su desarrollo y su crecimiento de forma correcta.

 

  • La siesta no impide que los niños duerman por la noche, sino todo lo contrario ya que los niños que no están bien descansados suelen estar mucho más irritables y les cuesta mucho más concentrarse, con lo cual, es importante que los padres primerizos sepan que una siesta después de comer, ayudará a los niños a que duermen mucho mejor cuando llegue la noche. Lo esencial, para que el sueño diurno no interfiera en el sueño de la noche, es que las siestas no sean excesivamente largas.

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Los padres primerizos deben saber que la siesta no impide a los bebés dormir por la noche.

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Entonces, ¿hasta qué edad deben los niños dormir la siesta?. Los padres primerizos irán descubriendo que cada niño es un mundo y nada se rige por patrones generales, aunque bien es cierto que muchos niños, entre los 4 y los 5 años, abandonan esta buena costumbre. No obstante, ellos, al igual que los adultos, tienen ritmos de sueño naturales, así que si estamos atentos a las señales que lo indican, podemos propiciar el ambiente que les lleve a disfrutar de la siesta y beneficiarse de todas esas ventajas que les aporta.