Archivo Diario: 15/05/2015


Las madres primerizas también lloran y no pasa nada.

Saber que nos vamos a convertir en madres, es una de las mayores alegrías que prácticamente todas las mujeres sentimos y el día que por fin conocemos a nuestro bebé, es sólo igualable por el día en que conoces al siguiente. Ser madre es posiblemente una de las mejores cosas del mundo, pero no todo es andar por un camino de rosas. Ser madre es un reto constante por querer mejorar cada día y, hacer y ofrecer, lo mejor a nuestros hijos. A partir del momento en que nos convertimos en madres viviremos y moriremos por nuestros hijos. Y sí, vamos a llorar, quizás más de lo que antes lo habíamos hecho, pero no pasa nada, porque las madres también lloran. Lo último que debemos hacer, es sentirnos mal por eso. Como madres, puede que a veces nos pongamos unas metas, algo altas. Ser madre es una de las mejores cosas que nos llegan a pasar en la vida. Fuente: Pixabay   ¿Por qué lloran las madres primerizas especialmente aquellas que acaban de dar a luz? Uno de los principales motivos por las que las mamás recientes lloran, son esas hormonas que parece que las carga el diablo. Por momentos estamos felices como unas perdices, como de repente tenemos la tristeza más grande del mundo por cualquier cosa, y se nos crea ese nudo en la garganta, que sólo es capaz de deshacerse, si nos ponemos a llorar. Y entonces, lloramos, y no pasa nada. Pero habrá muchas otras causas por los que las madres vamos a llorar que nada tienen que ver con las hormonas sino con nuestra condición de seres humanos. Nuestros hijos van a ser nuestra alegría y nuestra preocupación. Preocupación porque no queremos que sufran, hasta el punto de que nos cambiaríamos por ellos cuando enferman o en cualquier situación en la que sintamos que nuestro pequeño no está en su mejor momento. Tanto es así, que a veces sentiremos tristeza porque no podemos hacer nada más que estas con ellos (que es muchísimo, no lo olvidéis), y por ello, en algunas ocasiones tendremos ganas de llorar, y entonces lloraremos. Y no pasa nada. Incluso habrá momentos y situaciones, en los que nuestra paciencia como madre estará a prueba y quizás riñamos a nuestros hijos, o les miremos enfadadas, entonces, cuando esto suceda, podremos creer que somos las peores madres del mundo y de nuevo, tengamos ganas de volver a llorar porque nos sentiremos mal y también lloraremos. Y no pasa nada. Las madres primerizas también lloran y no pasa nada. Fuente: pixabay.   Muchas veces, como madres, sentiremos que les fallaremos, que podíamos haberlo hecho mejor y posiblemente sea verdad o quizás no. Nuestro propósito siempre es querer ser mejores para ellos. Esto es lo que sentimos la primera vez que les cogemos en brazos y a partir de ahora, en cada momento. Y por ello, quizás nos sintamos malas madres y tal vez en algunos de esos momentos también tengamos ganas de llorar. Y no pasa nada, lloraremos y punto. Las madres siempre nos proponemos ser mejores para nuestros hijos. Fuente: depsicologia.com Llorar, generalmente, no es ser una madre paranoica, ni una madre loca, ni ser una madre obsesiva. Llorar es algo que nos pasa a todas. Quizás al principio un poco más y conforme avanza el tiempo, bastante menos, pero que tire la primera piedra, la que esté libre de pecado. Así que lo que menos necesitamos, es sentirnos mal por llorar. Los niños adoran a sus madres y estarán dispuestos a ir con ellas hasta el fin del mundo. Así que si tenéis ganas de llorar, no pasa nada, llorad y a volver a empezar.  


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