Archivo Diario: 05/02/2014


Cólicos y regurgitación en los bebés

El cólico del lactante, la regurgitación y el eructo son tres molestias típicas de este período, que suelen afectar mucho a los recién nacidos. El cólico del lactante es un problema que afecta a uno de cada cinco bebés a partir de la segunda o tercera semana y que suele prolongarse hasta finales del tercer mes. Se reconocen porque se producen todas las tardes, después de la última mamada o una hora después de haber dormido y comido. El bebé flexiona las piernas sobre su panza y mueve los brazos de una manera frenética; nada logra tranquilizarlo. Por su parte, la regurgitación se produce cuando el estómago se llena excesivamente, la leche asciende por el esófago y es expulsada por la boca. Esta molestia se puede deber a la inmadurez del cardias, la zona de paso entre el esófago y el estómago. El eructo se debe a que, durante la toma, el pequeño traga aire, que se acumula en el estómago junto con la leche. ¿Cómo aliviar el cólico del lactante?     Si el bebé quiere estar cargado, podemos mecerlo y pasearlo por la habitación.     Podemos realizar este masaje varias veces al día: apoyar los pulgares encima del ombligo y moverlos lentamente, dibujando un corazón.     Al darle el masaje podemos poner en el abdomen del bebé unos "trapos" tibios, esto lo hará sentirse mejor.     Sólo en los casos en que los cólicos producen crisis de llanto inconsolable, el pediatra puede prescribir un medicamento. ¿Cómo aliviar la regurgitación?     No hay que acostar al bebé inmediatamente después de la toma de leche.     En la época de la ablactación (mayor de 6 meses), el niño pasará a una alimentación más sólida y aunque la mamá lo siga amamantando es probable que esto disminuya el número de episodios de reflujo.     Con el paso de los meses la regurgitación tiende a disminuir hasta que desaparece. ¿Cómo prevenir el eructo?     Con una técnica correcta de alimentación.     Para que el niño no trague demasiado aire al mamar, debemos darle de comer en posición erguida.     Después de cada toma, para facilitar la salida de aire, lo mantendremos con la espalda ligeramente erguida ligeramente, inclinado hacia atrás. En todos los casos, es conveniente que, después de comer, le demos al bebé golpes suaves en la espalda para favorecer la expulsión del aire. ¿Eructa? Ponlo así Hay algunas posiciones que, en el caso de que el bebé trague aire, facilitan el eructo. Estas son algunas de ellas:     Sentado sobre las piernas de la mamá, pero en una posición semi-incorporada.     Boca abajo sobre las rodillas de la mamá.     En brazos, apoyando su estómago contra nuestro pecho.


Leer más 
Usamos cookies para mejorar su experiencia de navegación y realizar tareas de análisis. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Por favor, revise nuestra Política de cookies
Aceptar
x